El precio del mañana se desarrolla en un mundo donde el tiempo es la moneda de cambio: cada segundo tiene un valor.
En la corrupta sociedad que muestra esta cinta de suspenso y ciencia ficción, la gente deja de envejecer a los 25 años de edad. A partir de ese momento tienen que comprar, mendigar o pedir prestados minutos y horas para seguir vivos, mientras que los ricos tienen el tiempo suficiente que les permite vivir para siempre.
Justin Timberlake, el célebre cantante y actor que ha conquistado a los adolescentes, encarna a Will, un trabajador de la ‘zona pobre’ que conoce a Sylvia (Amanda Seyfried), una rica heredera. Son una pareja de fugitivos embarcados en una travesía llena de peligros y emociones para escapar de la ley y hacer caer al corrupto sistema.
Entrevistamos a Justin Timberlake sobre esta nueva interpretación en el cine.
¿Se identifica usted con Will? Andrew Niccol (el director) dice que ve en usted a un gran héroe del hombre común.
Sí, me identifico con el personaje. Diría que esta película es, probablemente, la experiencia más personal que he tenido. Mi madre me lo dijo desde una edad muy temprana: “Tienes la extraordinaria habilidad, al pisar el escenario o actuar, de no parecer mejor que los demás o una persona extraordinaria”. Ese es un valor muy importante que hay que aprender. Vengo de un barrio a las orillas de Memphis, Tennessee, en donde la gente trabaja duro para lograr las cosas, así que me identifico mucho con Will.
¿Cuál fue el atractivo inicial de este papel como Will Salas?
Lo que en realidad me atrajo de este personaje fue la manera en que explora el alma humana.
¿Cuán grande fue el reto del papel?
Ha sido mi mayor reto y mi mayor oportunidad como actor, de eso estoy seguro. La historia gira alrededor de mi personaje y todo por lo que va pasando, y no sé en qué estaba pensando Andrew Niccol cuando me dio el papel (ríe). Pero no le voy a preguntar pues estoy agradecido de poder trabajar con él y poder imbuir en el personaje y la actuación mis propias inseguridades, mi temor y mi valor. Continue reading

